Diseño rutas en espacios naturales

 

Bases para el diseño de rutas e itinerarios en Espacios Naturales y Rurales

El turismo en espacios naturales, con sus diferentes acepciones (turismo ecológico, turismo verde, turismo de naturaleza, ecoturismo…), se diferencia del turismo convencional, por una parte, en la singularidad del recurso, y por otra, en las motivaciones y las conductas de los turistas (Vera et al., 1997). El objeto de los visitantes de los espacios naturales es, además del descanso y el disfrute de la tranquilidad que estos espacios ofrecen, la contemplación de paisajes (Valenzuela, 1995), la observación de flora y fauna, y la admiración y percepción de elementos del patrimonio cultural y etnográfico pasado y presente. Destacan, en lo que se refiere a la valoración turística del paisaje, los planos de agua, la vegetación y la litología (Defert, 1972). Dichas motivaciones, conductas y objetivos van a ser clave y deben orientar el diseño del itinerario turístico.

 

De entre todos los elementos que hacen posible el turismo ecológico, posiblemente, uno de los factores más destacables sean los itinerarios y las visitas, puesto que sin ellos el acceso al elemento clave de la demanda turística no se alcanzaría. Un itinerario ecológico podría definirse como un recorrido, realizable con diferentes medios de transporte no impactantes sobre el medio ambiente, que transcurre por un espacio natural o rural —aunque puede aplicarse a espacio urbano—, con unas paradas y puntos de interés en los que el visitante puede observar, reflexionar, interpretar, jugar, investigar, etc., en definitiva enriquecerse personalmente. Ahora bien, los itinerarios deberían desarrollar una cuádruple función. Primero, facilitar el aprendizaje significativo de los turistas, al promover actividades educativo-culturales; segundo, ser una herramienta que permita investigar la propia actividad turística y/o recreativa; tercero, potenciar el desarrollo local sostenible, y cuarto, como señala McNeely (1992) en referencia al turismo en áreas protegidas, ser un medio que garantice y potencie la conservación del espacio natural.

 

Funciones de los itinerarios turísticos (Albano López, 1999)

 

Si tenemos en cuenta, por una parte, que el segmento del turismo que está registrando un mayor crecimiento es el llamado turismo de aventura, el cual incluye el turismo en espacios naturales y entre estos espacios las áreas protegidas (Vera et al., 1997). Si somos conscientes de que el turismo ecológico es uno de los beneficios económicos que proporcionan los espacios naturales, en especial cuando disponen de alguna figura de protección, y que cuando es posible este tipo de turismo, y está bien gestionado, puede representar una fuente sostenible de ingresos para la economía local y nacional (Ramphal, 1993), concluiremos que es importante que toda actividad lleve integrado, además de una adecuada gestión ambiental, un programa de educación ambiental enfocado a promover la conservación de dicho espacio (Blas, 1981). Puesto que, la pérdida de calidad estética de un paisaje, la pérdida de biodiversidad o de patrimonio cultural, se traduce fatalmente en pérdida potencial de recreo y ocio (Cendrero, 1978), y no hay aspecto del medio ambiente que quede al margen de alguna forma de impacto turístico en especial los elementos bióticos de los ecosistemas naturales (Mathieson y Wall, 1992).

El turismo en espacios naturales, y en particular los itinerarios, debe ir en la línea de minimizar conflictos con el medio ambiente (Travis, 1987), aplicando el principio de sostenibilidad (Brundtland, 1987) en base a las siguientes premisas:

 

  1. Sostenibilidad ecológica. Las rutas o itinerarios ecológicos no deben de superar la capacidad de carga del ecosistema, de modo que debe tenerse en cuenta el número de visitantes para el que se prepara la ruta.
  2. Sostenibilidad económica. Los recursos naturales y todo elemento interesante para el turista ecológico debe manejarse de modo que se garantice su disponibilidad para las generaciones futuras. Así, el recurso natural apreciado por el turista de espacios naturales debe entenderse como el capital de cuyos intereses deben vivir los habitantes del espacio en el futuro, y no puede convertirse en mero objeto de negocio a corto plazo (Prats, 1995).
  3. Sostenibilidad social y cultural. Debe preservarse la identidad social y cultural en los espacios en los que se desarrollan los itinerarios, intentando minimizar la pérdida de valores tradicionales y la aparición de valores emergentes, en su mayor parte utilitarios (Bouche, 1995) y, en la medida de lo posible, debe implicarse a los distintos grupos sociales locales. Por ejemplo, contratar guías locales para las actividades o diseñar el itinerario de modo que alguna parada incluya la visita a un artesano.

 

Así, el término sostenible ha de ser entendido en una triple acepción natural, cultural y humana (Valenzuela, 1995).

 

Referencias

 

BLAS, L. (1981). Guía de los Parques Nacionales Españoles. Ed. INCAFO. Madrid. 142 pp.

BOUCHE, E. (1995). La situación de las culturas originarias. Monografías Máster Educación Ambiental. UNED-FUE. Madrid. 67 pp.

BRUNDTLAND, G. et al. (1987). Our common future. OUP. Oxford.

CENDRERO, A. (1978). Consideraciones sobre el impacto del turismo en el medio ambiente. Información Comercial Española, 533 : 64-72.

DEFERT, P. (1972). Essai de formulation d’une typologie integrée des resources et activités touristiques (TIRAT). En: Méthodes de Recherches Touristiques. Ed. l’AIEST. Bern. 64-75 pp.

LÓPEZ, A. (1999). Diseño de itinerarios en Espacios Naturales. En: Turismo en espacios naturales y rurales. Ed. M.J. Viñals y A. Bernabé. Universidad Politécnica de Valencia. Valencia. 211-228 pp.

MATHIESON, A. y WALL, G. (1982). Tourism. Economic, phisical and social impacts. Ed. John Wiley & sons. New York. 451 pp.

McNEELY, J.A. (1992). Parks for Life. Report of the IV th World Congress on Natinal Parks an Protected Areas. IUCN. UK. 252 pp.

PRATS, F. et al. (1995). Turismo, Territorio y Medio Ambiente. Cabildo Insular. Lanzarote. 47 pp.

RAMPHAL, Sh. (1993). “Como satisfacen las áreas protegidas las necesidades de la sociedad: los aspectos sociales, económicos y políticos”, en V. Barzetti (Ed.), Parques y progreso. IV Congreso Mundial de Parques y Áreas Protegidas. UICN, Banco Interamericano de Desarrollo. Caracas, Venezuela. pp. 1-36.

TRAVIS, A. (1987). New tourism and new types of tourist attractions. In: Megatrends in International Tourism. Ed. Agnessatti, Roma. 181-193 pp.

VALENZUELA, M. (1895). El turismo. Monografías Máster Educación Ambiental. UNED-Fundación Universidad-Empresa. Madrid. 76 pp.

VERA, J.F.; LÓPEZ, F.; MARCHENA, M.J. y ANTÓN, S. (1997). Análisis territorial del turismo. Ed. Ariel. Barcelona. 443 pp.

 

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